Estudios FilosóficosWILBERT DÍAZ RIVERA
Estudios FilosóficosWILBERT DÍAZ RIVERA
© Wilbert Díaz RiveraFoto de Ken Cheung en Unsplash
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Estudios Filosóficos

Las tres verdades de este texto

Lo que crees

Lo que te impusieron

Lo que te funciona

Cerraste el texto. Lo que pensabas antes de abrirlo, ¿era tuyo?

Las tres verdades

Todo lo que hay en este estante nace de una misma herramienta: mirar cualquier afirmación, sistema o creencia desde tres ángulos, sin dar ninguno por absoluto desde el inicio.

La verdad creída

Lo que una persona o un grupo sostiene como verdad por fe, convicción o experiencia personal.

La verdad impuesta

Lo que una estructura o autoridad establece como verdad: leyes, dogmas, ideologías, cultura.

La verdad funcional

Lo que permite que el sistema o la convivencia funcione, aunque no sea completamente cierto ni totalmente creído.

Las mentiras se nombran como tales, sin suavizarlas. Descubrir que una mentira también fue útil no es un juicio moral: es una señal de avance. El fin no es destruir sistemas, sino construir un punto medio propio, que nunca es definitivo.

Cielo real: ESASky / Agencia Espacial Europea (ESA/ESAC)
Bullet Cluster 1E 0657-56
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Aquí tu cursor es materia oscura: no lo ves, pero curva la luz.Toca y arrastra: tu dedo curva la luz.

Proyecto / Filosofía de la Fotografía

La esencia fueradel encuadre

Reflexiones desde la materia oscura

Wilbert J. Díaz Rivera / FILO5036, Universidad de Puerto Rico / Prof. Etienne Helmer

Desliza para despegar.

El despegue

Salir de la Tierra

Podemos mirar hacia el cielo todos los días, hacia donde sabemos que está la materia oscura, sin poder verla. A pesar de ser “materia”, algo que conceptualmente entendemos como tangible, permanece oculta.

Es como tener una realidad frente a nuestros ojos y seguir ciegos ante ella.

La pregunta

Si lo invisible se vuelve visible, ¿deja de ser invisible?

Me llama mucho la atención esta pregunta sobre observar la invisibilidad mediante herramientas como la fotografía. ¿Cómo se puede lograr esto? Entiendo que las herramientas y los métodos de observación varían —rayos X, ultravioleta y otras tecnologías que se desarrollan constantemente— permitiéndonos ver más allá. Pero si algo invisible se vuelve visible, ¿no deja entonces de ser invisible? Y cuando esto ocurre, ¿cómo podemos aplicar estos descubrimientos a nuestra vida cotidiana y a nuestro entendimiento del mundo?

La materia oscura es un excelente ejemplo de lo que aún ignoramos del universo. Reconozco que no podremos verlo todo en nuestra época, aunque quizás en un futuro lejano la humanidad logre ver mucho más allá. La dinámica de la materia oscura demuestra que esto es posible.

¿Cómo afectan estas observaciones a nuestros conceptos de existencia? Estos conceptos se cuestionan y reexaminan constantemente hasta que, mediante trabajo intenso, encontramos formas de comprenderlos. Esto demuestra la extraordinaria capacidad humana de ir más allá de lo simple. Sin embargo, ¿por qué desarrollamos esta capacidad para algunas cosas mientras que para otras preferimos mantenernos ciegos?

Constelación de Carina / a unos 3.800 millones de años luz

1E 0657-56

Lo que ves detrás es el cielo real, armado con imágenes de telescopios terrestres y espaciales. Allá, dos cúmulos de galaxias chocaron. La luz de ese choque salió cuando en la Tierra solo existía vida microscópica.

A simple vista, ahí no hay nada que llame la atención. Lo más importante de ese lugar no emite luz.

Explorar este cielo en ESASky

La imagen

Lo que vemos no es lo que da forma

La imagen que presento es una composición astronómica conocida como el Bullet Cluster (1E 0657-56), reconocida por ofrecer una de las pruebas más claras de que hay componentes del universo que no se revelan a través de la observación directa, pero que alteran significativamente su estructura.

Esta fotografía es el resultado de una superposición de distintos tipos de información capturada por instrumentos especializados: el gas caliente, registrado mediante rayos X, se representa en tonos magenta; las galaxias visibles, captadas por telescopios ópticos, aparecen en blancos y amarillos; mientras que el mapa de masa reconstruido a partir del efecto de lente gravitacional se muestra en azul.

Lo más intrigante es que esa tonalidad azul, que indica dónde se concentra realmente la masa total, no coincide con las otras capas de la imagen. Es decir, lo que sostiene el conjunto no está donde uno pensaría al mirar solamente lo visible.

Esto me llevó a pensar en cómo muchas veces las imágenes, en vez de abrirnos a la complejidad, nos fijan en lo que aparece en primer plano y nos hacen pasar por alto lo que queda desplazado o no representado directamente.

Un desafío para la percepción humana

Materia. Oscura.

Si analizamos la terminología de “materia oscura”, vemos que presenta una contradicción interesante: materia se asocia con lo tangible, lo que ocupa un lugar en el espacio; oscura suele relacionarse con la ausencia de luz, lo invisible.

Desde un punto de vista básico, entendemos que lo material debe ser tangible, y en el ámbito de la fotografía, lo oscuro o el negro representan la ausencia de luz. Sin embargo, la materia oscura rompe con esta idea, ya que no emite ni refleja luz y, sin embargo, su existencia es fundamental para la estructura del universo. No la vemos, pero sabemos que está ahí.

¿Cuánto de lo que asumimos como “real” se basa en lo que podemos ver, y cuánto en lo que desconocemos?

La similitud

Somos como la materia oscura

La materia oscura, ese componente enigmático y omnipresente del universo, comparte una profunda semejanza con la condición humana. Al igual que ella, los seres humanos somos visibles físicamente, pero gran parte de lo que nos define permanece oculto: emociones, pensamientos, intenciones, miedos y esperanzas.

Estos aspectos invisibles moldean nuestras decisiones, relaciones y estructuras sociales, tal como la materia oscura influye en la formación y dinámica de las galaxias, aunque no podamos percibirla directamente.

  • Somos tangibles, pero lo que realmente nos define —nuestros pensamientos, emociones, intenciones— es invisible.
  • La sociedad nos ve a través de etiquetas y apariencias, pero rara vez se observa la esencia de quiénes somos.
  • La invisibilidad del conocimiento: cuando desconocemos algo, es como si no existiera para nosotros, aunque esté presente.

Así como nadie mencionó la materia oscura en la imagen porque no sabían que estaba ahí, en la vida cotidiana muchas veces ignoramos aspectos esenciales de la realidad simplemente porque no tenemos el conocimiento para identificarlos.

Lo que se deduce por sus efectos

Solo se nos conoce por lo que causamos

En la sociedad, esta “oscuridad” humana se manifiesta en nuestras interacciones. Actuamos movidos por fuerzas internas que los demás no pueden ver ni comprender del todo. Como los astrónomos deducen la presencia de la materia oscura por sus efectos gravitacionales, nuestras acciones, palabras y obras revelan, aunque sea parcialmente, lo que llevamos dentro.

La materia oscura también simboliza nuestras limitaciones como especie. Los seres humanos enfrentamos nuestras propias “zonas oscuras”: ignorancia, prejuicios y barreras emocionales que nos impiden alcanzar una comprensión plena de nosotros mismos y de los demás. Sin embargo, así como la ciencia busca constantemente nuevas formas de estudiar la materia oscura, tenemos la capacidad y la responsabilidad de iluminar nuestras sombras internas.

Nuestra esencia, como la del cosmos, está hecha tanto de lo visible como de lo invisible, y en ese equilibrio reside nuestra verdadera profundidad.

Cuatro miradas

Lo invisible no es lo mismo que inexistente

No conocemos las cosas tal como son en sí mismas, sino solo como se nos aparecen.

Immanuel Kant / Crítica de la razón pura, 1781

La materia oscura no es un noúmeno en sentido kantiano, porque sigue siendo materia con efectos físicos. Pero su invisibilidad recuerda la distinción entre lo que percibimos y lo que solo podemos conocer de forma indirecta: no todo lo que existe se ve.

Hay cosas que no se ven, pero sí se razonan.

Epicuro / ca. 300 a. C.

Epicuro sostenía que los átomos no podían verse directamente, pero su existencia podía deducirse a partir de la observación del mundo. De la misma manera, no podemos ver la materia oscura, pero inferimos su existencia por los efectos gravitacionales que ejerce sobre la materia visible.

La ciencia no piensa.

Martin Heidegger / ¿Qué significa pensar?, 1954

El Ser no es un ente individual, sino la condición de posibilidad de que haya entes. La materia oscura se manifiesta en sus efectos sobre lo visible, pero no se nos aparece como un ente más: no la vemos, pero sin ella nada se sostiene.

No hay hechos, solo interpretaciones.

Friedrich Nietzsche / Fragmentos póstumos, 1886–1887

Si miramos una imagen como la del Bullet Cluster, vemos un reflejo de la realidad, no la realidad misma. Tampoco podemos ver lo que las personas realmente son; solo inferimos quiénes son a partir de sus acciones.

Porque así es la oscuridad

Mirar no es observar

Mirar es un acto superficial y automático. Observar implica análisis y cuestionamiento. Así como en el cielo nocturno hay elementos invisibles como la materia oscura, en la vida cotidiana hay realidades que solo pueden percibirse con una observación profunda.

El Bullet Cluster me provocó una reflexión más allá de la ciencia: ¿cuántas cosas en nuestra vida operan del mismo modo? ¿Cuántas situaciones, personas o estructuras influyen profundamente sin aparecer en la superficie? La imagen, más que mostrarme una evidencia, me reveló una ausencia. Una tensión entre lo que se ve y lo que realmente importa.

Me obliga a pensar que mirar no es suficiente, que observar exige detenerse, cruzar el umbral de lo aparente y preguntarse por lo que no está siendo dicho.

Ensayo

La esencia fuera del encuadre

Wilbert J. Díaz Rivera / FILO5036 / Prof. Etienne Helmer

Resumen

¿Qué define la esencia del ser humano? Si existen aspectos de la realidad que no pueden ser observados, pero cuya presencia es innegable, ¿cómo lo invisible condiciona lo visible? Este ensayo examina la relación entre la materia oscura y la esencia humana, explorando cómo lo que no percibimos directamente moldea tanto la estructura del universo como nuestra existencia. A través del pensamiento de Kant y Nietzsche, y en diálogo con la fotografía, se cuestiona la primacía de la imagen en nuestra comprensión del mundo y se argumenta que lo fundamental suele permanecer fuera del encuadre. Por ejemplo, así como la materia oscura sostiene las galaxias sin ser visible, también existen trabajadores, cuidadores o emociones humanas invisibilizadas que sostienen las estructuras sociales.

Introducción

La fotografía captura lo visible, fijando momentos en una imagen que se toma como evidencia de lo real. Pero ¿qué ocurre con lo que la imagen no puede captar? En la ciencia, la materia oscura representa una paradoja: no puede ser observada directamente, pero su influencia en la estructura del universo es incuestionable. De la misma manera, en la vida humana hay aspectos de nuestra esencia que no son visibles, como nuestras emociones más profundas, pensamientos ocultos o intenciones no verbalizadas, que influyen directamente en nuestras acciones y en la forma en que nos relacionamos con los demás, pero que determinan lo que somos.

El Bullet Cluster (1E 0657-56) es un ejemplo claro de cómo lo invisible puede ser más determinante que lo visible. En las imágenes captadas, el gas caliente aparece en tonos rojizos, mientras que la masa invisible de materia oscura se detecta solo a través de su efecto gravitacional (Clowe et al., 2006), es decir, por cómo su presencia curva la luz o altera la trayectoria de los objetos en el espacio, permitiendo que podamos deducir su existencia sin necesidad de observarla directamente, ya que su presencia curva la luz o altera la trayectoria de los objetos. Esto nos lleva a preguntarnos: si en el cosmos lo no visible sostiene la estructura de lo que vemos, ¿no ocurre lo mismo con la esencia humana?

En un mundo donde la imagen domina la percepción de la realidad, cabe preguntarse: ¿cómo influye lo invisible —ya sea por su propia naturaleza inobservable o por nuestras limitaciones perceptivas y tecnológicas— en lo que podemos ver, interpretar y finalmente comprender? Este ensayo reflexiona sobre la relación entre la materia oscura y la esencia humana, cuestionando el rol de la imagen en la construcción del significado social y emocional que atribuimos a lo que vemos, basado en nuestras experiencias, cultura y contexto interpretativo. Esta propuesta se fundamenta en estudios de teoría visual y semiótica que muestran cómo la imagen no representa unívocamente la realidad, sino que depende de la mirada del observador. Por ejemplo, una fotografía de una marcha puede interpretarse como símbolo de protesta o de desorden, dependiendo de quién la mire, y del contexto cultural en que se recibe. Y explorando la importancia de lo invisible en la estructura de nuestra existencia. Es importante señalar que esta reflexión se enfoca en la “esencia” como núcleo ontológico del ser humano, y no debe confundirse con el “significado” que se construye culturalmente a partir de la imagen. Aunque ambos conceptos están vinculados a lo invisible, pertenecen a planos diferentes del pensamiento filosófico.

1. Lo invisible como fundamento: materia oscura y esencia humana

La materia oscura no se percibe directamente, pero sin ella, las galaxias no se sostendrían, ya que su fuerza gravitacional actúa como un pegamento invisible que mantiene unidas las estructuras cósmicas, evitando que se dispersen debido a la velocidad de rotación de las estrellas. De manera similar, la esencia humana no se limita a lo que proyectamos hacia el mundo. Lo que no se ve —pensamientos, intenciones, experiencias— condiciona lo que se muestra.

Nietzsche (1886/1999) advierte sobre la superficialidad de una sociedad que privilegia la apariencia sobre la profundidad de lo real. Según él, vivimos inmersos en interpretaciones que a menudo sustituyen la esencia por lo que es más accesible a los sentidos. Esta crítica resuena con la lógica del mundo contemporáneo saturado de imágenes, donde la representación visual puede desplazar la reflexión profunda. Si solo valoramos lo que se muestra, ¿qué ocurre con lo que se oculta? Lo oculto, para Nietzsche, puede ser precisamente lo más verdadero, lo que no se dice o no se representa, pero que determina nuestra conducta y visión del mundo.

En la cosmología, Hawking (2001) explica que gran parte del universo es inaccesible a la observación directa, pero eso no significa que no sea real. Más que preguntarnos qué es más importante, debemos reconocer que conocer lo invisible es clave para comprender lo visible.

2. La imagen y sus límites: el problema de la representación

La fotografía, como la percepción humana, selecciona, recorta y omite. ¿Es la imagen una representación fidedigna de la realidad o solo una interpretación limitada de ella? Kant (1781/1998) plantea una distinción fundamental entre el fenómeno —lo que se nos aparece a través de los sentidos— y el noúmeno —la realidad en sí misma, independiente de nuestra percepción, a la cual no tenemos acceso directo—. Esta reflexión nos recuerda que nuestros sentidos y herramientas condicionan profundamente lo que entendemos por realidad, lo cual resuena con la noción de lo invisible: no todo lo que existe puede ser captado o verificado empíricamente, aunque sus efectos o consecuencias sean perceptibles. Esto implica que lo invisible es tal no solo por su naturaleza, sino también por la limitación de nuestros instrumentos y sentidos.

En una sociedad donde la imagen certifica la realidad de lo que muestra, lo que no se muestra corre el riesgo de ser considerado inexistente. Pero, al igual que la materia oscura, una parte de lo que somos puede permanecer oculta o no ser perceptible directamente.

El significado que atribuimos a las imágenes proviene de códigos culturales, emocionales e interpretativos. Susan Meiselas, por ejemplo, en sus series fotográficas sobre Nicaragua, logra mostrar huellas de violencia, dolor y resistencia que no están explícitas en la imagen, pero se sugieren en los cuerpos, gestos y espacios representados. Esto demuestra que lo visible puede servir de pista hacia lo invisible.

3. Lo visible como puerta a lo invisible

En un mundo saturado de imágenes, tendemos a creer que lo que vemos es lo único real. Sin embargo, la imagen, lejos de ser una prueba definitiva de la realidad, puede ser un indicio de lo que no se ve.

Al igual que el Bullet Cluster nos permite inferir la existencia de la materia oscura a través de su impacto en la luz visible, las imágenes en la fotografía pueden contener huellas de lo invisible: emociones, estructuras de poder, narrativas ocultas. ¿Es posible reconstruir, aunque sea tentativamente, lo que no está presente en una imagen? ¿Nos permite la fotografía intuir lo que escapa a la mirada directa?

En este sentido, la imagen no es solo un reflejo de lo real, sino también una vía hacia aquello que permanece oculto. Esto se puede observar claramente en la obra de Susan Meiselas, particularmente en su serie Nicaragua (1978–1979), donde las imágenes de escenas cotidianas, cuerpos heridos o miradas intensas funcionan como huellas que revelan el trasfondo invisible del conflicto: el miedo, la represión, la resistencia. A través de sus encuadres, Meiselas no solo registra la violencia visible, sino que permite intuir dimensiones subjetivas y políticas más profundas, dando forma a una narrativa donde lo visible sirve de puente hacia lo no representado directamente.

Conclusión

La materia oscura y la esencia humana comparten una paradoja: ambas son invisibles, pero esenciales. La fotografía, aunque intenta capturar la realidad, está limitada a lo perceptible, dejando fuera lo que realmente sostiene la existencia. En un mundo obsesionado con la imagen, el reto filosófico es reconocer que lo invisible no es sinónimo de inexistente.

Si en la ciencia hemos aprendido que lo que no vemos es lo que sostiene el universo, tal vez debamos aceptar que en la vida lo más esencial no es lo que mostramos, sino lo que permanece oculto.

En este sentido, si bien algunas corrientes filosóficas contemporáneas sostienen que todo conocimiento sobre el ser es interpretación, no necesariamente debemos abandonar la noción de esencia. No como una verdad absoluta, sino como una metáfora viva de lo invisible que estructura lo visible. Hablar de “esencia”, entonces, no es aferrarse a una sustancia fija, sino abrir un espacio reflexivo sobre aquello que, aunque no se muestra directamente, deja huellas en nuestras acciones, emociones y vínculos. Tal vez no se trate de encontrar una única esencia, sino de reconocer que toda interpretación nace de un fondo que, aunque oculto, moldea nuestra experiencia, como la materia oscura sostiene el cosmos sin ser vista.

Referencias

  • Clowe, D., Gonzalez, A. H., & Markevitch, M. (2006). Weak-lensing mass reconstruction of the interacting cluster 1E 0657-558: Direct evidence for the existence of dark matter. The Astrophysical Journal Letters, 648(2), L109–L113. https://doi.org/10.1086/508162
  • Hawking, S. (2001). El universo en una cáscara de nuez (M. Pardo, Trad.). Bantam Books.
  • Kant, I. (1998). Crítica de la razón pura (J. M. Delgado, Trad.). Alfaguara. (Obra original publicada en 1781)
  • Meiselas, S. (2008). Nicaragua: June 1978–July 1979. Aperture Foundation. (Obra original publicada en 1981)
  • Nietzsche, F. (1999). Más allá del bien y del mal (A. G. Schenker, Trad.). Alianza. (Obra original publicada en 1886)

Preguntas abiertas a la física

Lo que todavía no sabemos

  • Si la materia oscura representa la mayor parte de la masa del universo y seguimos sin comprenderla, ¿no es esto evidencia de que lo invisible —como lo intangible en la experiencia humana— es quizás más fundamental que lo que podemos tocar o ver?
  • ¿La invisibilidad de la materia oscura plantea un límite tecnológico o un límite epistemológico más profundo sobre cómo definimos y medimos lo “real”?
  • ¿Nos está empujando la materia oscura a replantear los fundamentos de la física moderna, como ocurrió con la transición de la física newtoniana a la relatividad?
  • ¿Cree que la necesidad de medirlo todo limita la forma en que concebimos el universo? ¿Podría la invisibilidad de la materia oscura ser una crítica indirecta a nuestra obsesión por ver para creer?
  • ¿Podría la materia oscura ser algo más que un objeto físico: una condición estructural del universo que revele tanto del cosmos como de nuestras limitaciones como especie?
  • ¿Lo que no se puede ver —en el universo o en las estructuras sociales— debería ser igualmente central en nuestras investigaciones, aunque solo lo conozcamos por sus efectos?

Antes de volver

Somos físicos como la materia, pero permanecemos invisibles entre nosotros: en nuestro conocimiento, en nuestras creencias, en nuestra comprensión del bien y el mal.

A menudo, las personas evitan cuestionarse por qué las cosas son como son, limitándose al conocimiento que la sociedad o la cultura considera aceptable.

Ahora mira tu propio reflejo y pregúntate: de todo lo que eres, ¿cuánto se ve?

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